domingo, febrero 14, 2010

La huerta en febrero

Lo cierto es que últimamente no tengo mucho tiempo para dedicarle a la huerta, cosa la cual echo de menos y confío en recuperar. Pero aún así no olvido regar en los momentos de escasez de lluvia -cosa que sucede a menudo en esta ubicación del llano- y de vez en cuando recojo algunas hojas de acelga y lechuga como complemento a la dieta. Destacar la acelga de tallo rojo, variedad importada de San Mateo a San Antonio y que de momento crece espléndidamente.

El girasol ha resucitado de semillas que dejé en el bancal el año anterior. Parece dispuesto a quedarse, aunque sea en su variedad mini. Ya veremos como evoluciona. Cebollas por todas partes, alguna que otra berenjena esporádica -son plantas que surgieron también de manera espontanea y dan menos que las plantitas de semilla- y tristes tomateras.

En fin creo que es el momento -mejor tarde que nunca- de hacer un par de semilleros variados. Mi madre planto millo grande americano, denominado choclo, y las semillas ya son plantitas en pleno crecimiento. Pronto fotos.

5 comentarios:

Carola dijo...

Es verdad que a veces el tiempo o las ganas hacen difícil el trabajo de la huerta. Pero tb es bueno cuando por mas que la abandonemos las plantas se resisten a desaparecer y brotan solas, guachas, como se le dice por acá.
Es ahí cuando se ve que hemos tratado bien a la tierra.
Por cierto esas acelgas se ven preciosas!

saludos!

Carola

Luis dijo...

Totalmente de acuerdo. Cuando dejamos de estar encima de las plantas estas se "autoregulan" hacia su equilibrio.
Las acelgas se dan bien aquí
:)

un saludo!

cucu dijo...

tal vez alguno de estos amantes de la agricultura sepa donde conseguir variedades tradicionales de fabas, millo, patacas... para una agricultora de cerca de compostela...

Luis dijo...

Lo lógico y eficaz es buscar por los alrededores y preguntar dónde obtienen los agricultores sus semillas. Preguntar, siempre preguntar...

floor rugs dijo...

Muy buenos consejos! Saludos