Junto al incremento generalizado de las temperaturas aparece inevitablemente la insolación y la falta de lluvia. Incluso la humedad de la noche, que antes condensaba con facilidad, casi que desaparece.
Pese a los múltiples problemas que he tenido para poder regar hasta ahora esa humedad y freco, junto con la solidaria ayuda de los vecinos, a sido la salvación de la huerta. En fin, confío haber solucionado los variopintos problemas y poder regar "como Dios manda" este verano. La verdad es que en este clima, con agua, todo revienta.