jueves, agosto 27, 2009

Reutiliza los restos de la cocina: CompostBox

En un artículo anterior ya quedó expuesta la importancia de reutilizar los restos orgánicos para la elaboración de compost, tanto por su utilidad directa en forma de abono natural como por la estricta necesidad de un control de plagas frente a una probable carencia futura o actual de sistema de recogida de basura.

La caja compostadora (CompostBox) viene a reemplazar a la Texaco, sistema original con el que el compost era elaborado en la finca, por una caja con dos caras practicables de retales de madera disponibles y tornillos. La tumba -donde el compost se cura previamente a su aplicación- permanece pendiente de elaborar una tapa retirable o similar.

Como nunca esta mal hacer un repaso de las acciones necesarias para realizar esta mágica conversión desde la materia fresca en estado de descomposición sin aire -con desagradable olor a podrido y moscas por doquier- a una turba rica y oscura de agradable olor, y capaz de alimentar la biodiversidad de nuestro entorno con carácter exponencial.

1º Es necesario disponer del espacio suficiente e ir desplazando las partes que estan aún semidescompuestas del fondo de la caja hacia la cama, donde continuará el proceso de descomposición aeróbica. Para esto nos hacemos valer del sacho. Recordar que el compost no debe ser expuesto a la radiación directa solar para evitar la desecación del mismo. Un riego frecuente -sobre suelo que pueda drenar- es recomendable cuando la lluvia escasea.

2º Vertemos la materia orgánica fresca en la caja. La regla de oro es la siguiente: Debemos aportar la misma cantidad de materia seca -también denominado material estructurante- que de materia fresca -el material que vamos a compostar-. Para esto es necesario tener a mano hojarasca y podas del jardín, malas hierbas, etc. secas. Esta proporción es la clave de todo el proceso.

3º Removemos, utilizando esta vez una barra de acero -retal redondo de la construcción- para que en la medida de lo posible quede mezclado. Este proceso, un poco trabajoso y para el cual es recomendable usar guantes puede ser omitido, pero sin lugar a dudas hacerlo acelera bastante el proceso de descomposición correcto. Una vez revuelto, tapamos cualquier resto fresco que quede al aire con mas hojarasca para evitar criar moscas. Podemos compactar ligeramente el monton pero sin pasarse de compacto que el aire debe circular por ahí dentro.

A mi me gusta dejar una pequeña cama de hojarasca en el balde que utilizo para almacenar los restos cerca de la cocina. Así, cuando tengo que vaciar el balde el proceso ya ha ha comenzado en el fondo del mismo.

Acompaño este texto con imágenes ilustrativas del proceso. Espero que sea de alguna utilidad. Y un último consejo: Lavarse bien las manos con agua y jabón una vez hemos acabado la tarea.

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