domingo, diciembre 23, 2007

comentarios de la huerta

Así ha quedado el bancal profundo de nuestra segunda parcela. He removido bien la tierra, cavando con sacho de manera profunda y volteando la tierra seguidamente sobre el bancal. Así fuí poco a poco avanzando. Quiero que la tierra esté suelta para plantar zanahorias y puerros (están pero son tan pequeños que no se ven en la foto).

Las tomateras ya tienen algún que otro racimo de tomates, y las escarolas, aunque no se han cerrado mucho, producen hojas a mansalva. Los cogollos de tudela sí que se han cerrado correctamente, y podrían ser arrancados ya pero preferimos estirar la producción e ir recogiendo hojas, siempre lo mas cerca al tallo y procurando no dejar partes rotas, que son fácilmente atacables por cualquier bicho.

Tenemos también otra variedad de lechuga, mas clara y suculenta, es decir como con la hoja mas densa. Buenísima. Procuraremos dejar unas cuantas plantas (dos o trés es mas que suficiente) hasta que dén semillas. Nos encanta traer semillas nuevas pero es un objetivo primordial mantener las plantas que mas nos gustan dando continuidad al ciclo de la vida. Las semillas hoy en día viajan por las redes de transporte (Gracias ida por esa genética sueca, las primeras plantitas se ven con una fuerza excepcional!), pero debemos poder preservar para el futuro aquellas que realmente se dan bien en el lugar donde estemos plantando.

Las semillas son un tesoro, y -como casi todo en este extraño mundo- se pretende evitar que el agricultor posea nuevas semillas (ver las semillas esterilizadas modificadas genéticamente en laboratorio). El único fin de este experimento es modificar efectivamente (y con contratos legales) la propiedad de la tierra, quedando el agricultor a expensas de la multinacional de turno (son pocas) para poder plantar cada año. En fin, están locos estos romanos...

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