sábado, octubre 06, 2007

Gestión de materia orgánica y cultura

Desde hace años trabajo y observo con atención la gestión de jardines, huertos y campos de cultivo. Me referire en este texto exclusivamente a las labores de jardinería que se desarrollan en viviendas unifamiliares, pequeños jardines públicos, vías públicas, etc. En general la situación a la que me refiero tiende a suceder en plantas y arboles que en principio no estan dedicados a una explotación comercial o de uso personal (huertos, frutales, etc.)

Describo la situación tal y como la experiencia me ha dado a entender. Los jardines tienen una gran componente estética, donde la “limpieza” de un terreno se mide por cuantas malas hierbas hemos sido capazes de arrancar. Esta labor, propia de caminos y pasos, de lugares puntuales es aplicada en la totalidad del jardín o parcela, no permitiendo pues el desarrollo de suficiente materia orgánica anual (rastrojos, malas hierbas) para compensar y enriquecer esa misma tierra donde han brotado, y de carácter aún mas grave, sistematicamente arrojando restos de podas y limpiezas junto a los contenedores de basura regular. Esta acción cotidiana no solo encarece los gastos de transporte de residuos para ser arrojados a un vertedero común, haciendo totalmente inservible la valiosa materia orgánica (que debe ser transformada en compost mediante la adecuada descomposición aeróbica). Ademas, aún realizando aportes puntuales de estiercol o compost comercial, el terreno entra en una fase de empobrecimiento paulatino en su capacidad para sostener materia vegetal viva. El pequeño ecosistema que constituye cada jardín pierde riqueza con los años, facilitando la aparición de plagas (reflejo de una situación de desequilibrio drástico).

Es muy importante tomar conciencia de este ciclo anual de vida y muerte de la materia vegetal, apreciar la belleza de esas hierbas de temporada que vemos crecer en campos en barbecho, desechar nuestra antigua actitud de eliminar todo aquello que “ no nos interesa” y utilizar el potencial de la cultura vegetal en un ciclo pleno, donde nuestra acción (agua, laboreo, compost, etc) brinde la posibilidad de invertir positivamente en la vida que nos rodea.

El compost puede hacerse correctamente de manera local (si dispones de un pequeño pedazo de tierra), pero también puede hacerse de manera colectiva (en comunidades, ayuntamientos, ciudades y paises...) si es que disponen de suficiente cultura como para poder percibir la magnitud de las ventajas que supondría que los arboles y las plantas no murieran en las ciudades, y que el campo pudiera acceder a la información igual que cualquier ciudadano urbanita.

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