martes, abril 10, 2007

Los setos


Los encontramos a lo largo de los caminos, los canales y los arroyos. Estan formados por una, dos o tres hileras de frondosas. Se han escogido especies que crecen espontáneamente en el país. Desde la edad de la piedra pulimentada, los agricultores tenían que proteger sus campos de los animales salvajes y de su propio ganado con cercas. Ortigas y saúcos crecían en ellos, seguidos de robles, oxiacantos, endrinos, escaramujos, aligustres, zarzamoras, etc. Tales setos se han mantenido en Europa occidental, en las regiones especialmente expuestas al viento, como Bretaña, Normandía, Países Bajos, Baja Sajonia, Schleswig Holstein, Inglaterra y la Llanura del Po son regiones de setos por excelencia.

Ya he hablado de la estúpida divisa que amenaza la existencia de los setos en Alemania: “Ni un metro cuadrado de suelo alemán debe ser sustraido al cultivo”. Es verdaderamente difícil que las autoridades comprendan que un buen seto, a abrigar las tierras del viento, conserva su humedad, el rocío y el dióxido de carbono, aumentando así los rendimientos por lo menos un 15% y aún mas en tierras secas.

Algunos agricultores reprochan a los setos que albergan animales dañinos, como los roedores. Pero aún sin investigarlo podría afirmar que esto es imposible, pues el biotopo del campo no puede existir a la orilla del bosque; solo los enemigos del biotopo pueden estar allí, es decir una policía vigilante y gratuita.

Es comprensible que insista mas en esta otra función: los campos colindantes, empobrecidos en microorganismos, en compensación se benefician de la vida microbioana que reina en los setos. Cada hormiga que pasa de un seto a un campo lleva consigo miles de microbios. Y puesto que cada arbusto posee su sociedad de microbios particular, un vergel rodeado por un seto recibirá una influencia más benéfica todavía si los arbustos del mismo forman parte de la vegetación natural del país.

Otro temor de los arboricultores es que sirvan de refugio a diversos insectos perjudiciales. Les contesto que el seto será tan sano como los árboles frutales por poco que se le garantice una buena vida microbiana.

Mi huerto está rodeado de un seto muy antiguo. Desde hace mucho tiempo hubiera tenido que ser rejuvenecido mediante una drástica poda, en invierno. Los endrinos necesitan mucha luz, se encuentran bajo viejos robles centenarios. Es imposible que estén sanos, y natural que esten atacados de minadores, que no dejan de pasar por los ciruelos del vergel. Pero no les gustaron mucho tiempo.

Extracto del libro “AGRICULTURA SIN VENENOS o el nuevo arte de hacer compost”, de Alwin Seifert –Colección “Los libros de Integral”, nº 12