martes, febrero 27, 2007

Sol mañanero

La primavera aquí parece haber entrado en pleno. Días de sol radiante y caluroso, noches frías y estrelladas. Poco agua, por el momento. He estado arreglando riegos por goteo y he colocado unos aspersores en el huerto, a ver que tal se dan. El suelo en que yo cultivo esta compuesto por picones (o lapillo), lava que en su momento expulso el volcán (pico y cráter) de Bandama. Con las últimas lluvias me sorprendió el ver el terreno anegado y el agua corriendo. Estos picones retienen la humedad de la mañana en sus huecos, pero son incapaces de retener agua, que baja al nivel freático con gran facilidad. He trabajado mi tierra durante años y poco a poco va aumentando su contenido de materia orgánica, aportando compost y tierra arcillosa en cada rotación de cultivo (todo sea dicho hace poco tiempo que practico la rotación, y medio año que me dedico a alimentar a mis plantas con algo mas que echar estiércol una vez al año. (me asombra la capacidad y rapidez de regeneración de un suelo esquilmado como estaba el mío). En mi opinión esta política, junto a la de regar el campo con venenos, es claramente insuficiente en el balance de aporte al terreno y frutos que extraemos de él, además de hipotecar el futuro de nuestros hijos y nietos. Puse semilleros a ver que tal salen, con millo, melón, calabaza, habas y más cosas. La variedad en las semillas y el hecho de germinarlas es una acción necesaria para el ciclo de la agricultura orgánica. No debemos depender de semillas compradas, salvo que pretendamos introducir nuevos cultivos en los que es importante seleccionar la “genética” de la planta según nos parezca adecuado. No rompamos la cadena de la vida.

No hay comentarios: