



Comprendamos (y retornemos) a la cultura del compost, y trabajemos nuestra soberanía alimenticia y la de todos los pueblos. La tierra es agradecida si sabemos escucharla.





En las fotos hay lechugas (incluida una variedad de escarola), calabazas y la primera fresa que veo crecer en mi vida. En los frutales destaca la papaya, plantada a destiempo y engordando durante todo este invierno, y los olivos que pode hace unas semanas. Planté un diferencial de papas a ver que tal se dan. La verdad se las ve hermosas a las plantas. Cebollas y puerros crecen por ahí.
La historia de los frutales es cuanto menos curiosa. Mi padre los planto hace algunos años, cuando llegamos a esta casa. Durante los años siguientes nadie les dio la poda de formación adecuada, y desde hace dos años son mi campo experimental de poda. (Todo un privilegio). Los olivos en concreto no daban aceitunas (la gente me decía que si no serían acebuches). El año pasado podé abundantemente pero con prudencia respecto a las ramas más grandes, dejando tres principales. Este año decidí cortar las dos que le sobraban, por decirlo de alguna manera, para conformar un árbol con un solo pie. Creo que la próxima pequeña zafra será abundante. Por supuesto la terapia de compost en el terreno es sistemática, aportando cuando veo que la tierra lo pide.

El asunto del pehache siempre ha sido un misterio. Según dicen los expertos y propia experiencia un nivel muy alto o muy bajo de pH provoca que las plantas no puedan asimilar determinados nutrientes, aunque estos estén presentes en la tierra. Mantener los niveles aceptables es pues clave para cualquier cultivo.
He comprado un aparato que mide instantáneamente el pH mediante una sonda. Realice una malla de puntos sobre la que he tomado notas en un papel. Posteriormente dibujé el gráfico que acompaña este texto.
Medí a una profundidad superficial y casi todos los niveles eran aceptables (he aportado compost comercial recientemente en superficie y sin duda ha corregido cualquier acidez previa), muy próximos a 7. A unos 15 cms de profundidad el panorama era distinto, presentando un mayor grado general de acidez.
Medí el pH del agua con la que riego la tierra y dio 5. Quizás tras años de riego esta acidez se ha trasmitido a la tierra, o quizás otros factores mas también están presentes.
Es curioso, justo allí donde los niveles de pH son más ácidos es allí donde, desoyendo los gustos por la variedad de la naturaleza plante tomates dos veces seguidas. La primera cosecha de primavera y verano fue grande y hermosa. La segunda, ya en otoño, apenas dio unos tomates verdes y pequeños. (El invernadero para cultivar calabacines y tomates en invierno es una asignatura pendiente).
En fin. Creo que cuando recoja las lechugas que planté hace un mes volveré a elaborar un bancal profundo, añadiendo bastante compost y corrigiendo el pH con algo de cal.
EL CICLO DE LA TIERRA
La tierra es nuestro soporte, nuestra madre. No devolver los residuos orgánicos a la tierra es un suicidio colectivo a corto plazo. No es difícil, ni complicado. Es algo que nuestros abuelos han hecho toda su vida, y así hasta remontar los tiempos inmemorables. Y la verdad las consecuencias a escala de cada individuo de esta pequeña acción (sacar la basura) parecen insignificantes pero si consideramos la masa de individuos que somos, es ya a tudas luces un problema.
Hoy olvidamos este sencillo comportamiento cotidiano, sin saber la gran importancia que reside en ese gesto. Nos engañan y atemorizan con plagas y venenos, nos dan verduras que no tienen sabor aunque parezcan hermosas y brillantes. Quieren vender la vida de la tierra en semillas que son estériles, que compras cada año. El monocultivo quiere matar la biodiversidad.
En algún momento la humanidad pensó que limpio es muerto (y es cierto que hay limpieza en la destrucción...). No nos equivoquemos: Limpio (si es muerto) significa espacio para la nueva vida. Y como es una "tabula rasa" lógicamente implica una posteriores "plaga" hasta reequilibrar el medio. En vez de aprender de la complejidad y diversidad quisimos simplificarlo todo. Y simple fue el resultado. Debemos volver a escuchar a la Naturaleza. Nos va la vida en ello.
ACOLCHADO
Conviene evitar la exposición solar de la superficie de la tierra. Por un lado beneficia la acción de los organismos terrestres y por otro evita que las malas hierbas germinen y ahoguen nuestras plantas jóvenes.
Para el acolchado usamos restos de palmeras y hoja picados. Cualquier materia vegetal sirve según la disponibilidad. Prestamos especial atención en no cubrir nuestras plantas (ni los goteros para poder ver posibles fugas de agua) y las acolchamos bien en un círculo alrededor especialmente.